CASI NO EXISTIMOS
Los yacimientos paleontológicos encontrados en África indican que nuestra especie, a la que pertenecemos todos nosotros, el Homo sapiens se formó en el continente negro hace, aproximadamente 150.000 años (Tim White, 1997). Esto lo corroboran los estudios genéticos que se han hecho en el ADN mitocondrial (mt) , que se transmite por vía materna, en mujeres de todas las razas y continentes y todos ellos coinciden en que provenimos de un pequeño grupo de humanos de África Oriental; a esto se llama la Hipótesis Eva (Bryan Sykes, 2001).
Los estudios con ADN mt. indican que cuanto más alejados estemos en el tiempo de nuestro primer antecesor , más variaciones genéticas hay pues ha habido más tiempo para que se produzcan mutaciones. Con múltiples estudios hechos en poblaciones animales se puede hallar una tasa de mutaciones que nos relaciona éstas con el tiempo transcurrido desde que se han producido y las han heredado los individuos descendientes, así como el momento aproximado en que una especie se separó de otra en la historia de la evolución.
Para comprobar la Hipótesis Eva (en ciencia siempre hay que comprobar los resultados de un experimento), los genetistas Lynn Jorde y Henry Harpendin volvieron a analizar muestras de ADN mt. de más de 2000 personas de todas las razas y los cinco continentes, y aunque corroboraron que todos los seres humanos procedemos de una familia de homínidos de África Oriental. Observaron que el ADN de toda nuestra especie es demasiado homogéneo. Es decir, si los hallazgos paleontológicos dicen que ya existían Homo sapiens hace 150.000 años, la tasa de mutaciones debía ser mayor, y no lo era. Los cálculos de los genetistas indican que esto se debía a que hace entre 80.000 y 70.000 años la población de humanos se redujo mucho –tan sólo entre 1.000 y 6.000 individuos- y fue este pequeño grupo el que prosperó y del que descendemos todos nosotros. Ante todo esto, la pregunta más obvia es: ¿qué sucedió para que nuestra especie casi desapareciera?.
La respuesta vino de la geología. El prestigioso científico y divulgador Michael Rampino, de la Universidad de Nueva York, demostró tras numerosos estudios, que hace 74.000 años se produjo la explosión del volcán Toba en la isla de Sumatra (Indonesia) y que esta catástrofe lanzó a la atmósfera 3.500 Km3 de cenizas y materiales volcánicos, con grandes cantidades de SO4H2 (ácido sulfúrico) que enfriaron la temperatura media de la Tierra en 5º C y dejó un cráter de 100 x 60 Km .Existe pues una correlación entre la explosión del Toba y la repentina desaparición de Homo sapiens , como también lo demuestran los estudios del antropólogo Stanley Ambrose (1998).
La conclusión que podemos sacar de todo esto es que la Naturaleza, la Tierra, con sus movimientos y hecatombes, pudo haber hecho desaparecer a nuestra especie. Hechos muy puntuales como el impacto de un meteorito gigante en el Cretácico que pudo borrar a los grandes reptiles de la superficie de nuestro planeta –que entonces era el suyo-, o esta explosión del Toba que casi nos deja sin ascendientes y por lo tanto sin la posibilidad de que ninguno de nosotros estuviera hoy aquí, nos hacen darnos cuenta de que acontecimientos muy breves en el tiempo, tienen una gran importancia en la historia de la Tierra. No sólo el gradualismo de Lyell y su lento suceder de agentes internos y externos configuran la faz de nuestro planeta, si no que estos hechos rápidos y catastróficos tienen una importancia muy grande para las especies animales, y los seres humanos no dejamos de ser una de ellas.
BIBLIOGRAFÍA:
- AMBROSE, S.H. (1998): Late Pleistocene humain population botteenecks, volcanic winter on diferentiation of mode humans en Journal of Human Evolution, nº 34 pp. 623-651.
- SYKES,B. ( 2001): Las siete hijas de Eva, Ed. Debate
- WHITE, T. (1997): El yacimiento de Hero, Etiopía, Revista Nature.
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