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IgnacioMora

ARQUEOLOGÍA E IMPERIALISMO. EL CASO DEL INSTITUTO FROBENIUS DE ALEMANIA

ARQUEOLOGÍA E IMPERIALISMO. EL CASO DEL INSTITUTO FROBENIUS DE ALEMANIA

El objetivo del presente estudio es aclarar las relaciones que hubo, a finales del s. XIX y principios del XX, entre la actividad científica y el imperialismo que habían iniciado las potencias europeas (Francia, Gran Bretaña, Alemania y los EE.UU., que desde 1898 había iniciado su expansión colonial por América del Sur aunque si bien, de manera muy distinta a como lo hacían los europeos).

No se trata aquí de disertar sobre el fenómeno colonial y la expansión imperialista consustancial al desarrollo del capitalismo en la Segunda Revolución Industrial; si no de hacer patente un hecho que para la Historia de la Ciencia fue muy importante : la expansión colonial siempre iba precedida y seguida de expediciones científicas que deberían asegurar un mejor dominio del territorio. No olvidemos, que a mediados del siglo XIX, una parte importante de África, Asia y Oceanía estaba inexplorada .

El surgimiento de las primeras sociedades geográficas (Londres 1830, París 1821, Berlín 1828) sirvió para conocer las peculiaridades de aquellos territorios que se querían conquistar o incluir dentro del área de influencia de una metrópoli. Conocer el relieve, el clima, los ríos, plantas y animales que pueblan una región del mundo podría facilitar su dominio de alguna manera. Descubrir sus recursos naturales también sería necesario a la hora de explotarlo económicamente. Las pretensiones sobre un país igualmente podían justificarse si allí se hacían investigaciones sobre historia, costumbre y peculiaridades del pueblo o pueblos que lo habitaban. La geografía, la etnografía, la arqueología, que nacieron como tales ciencias durante el s. XIX , fueron herramientas que utilizaron los poderes políticos de las naciones que pretendían construirse imperios coloniales.

Expediciones geográficas que descubrían nuevos espacios inexplorados por los europeos, que levantaban mapas, misiones arqueológicas que buscaban en el pasado de los pueblos su cultura y sus peculiaridades, estudios etnográficos para conocer mejor a los habitantes de un país, sirvieron como forma de acercarse a esos territorios, de influir , de tener, para llegado el caso, instrumentos que les permitieran gobernar y dominar extensas áreas de otros continentes que les dieran poder y prestigio.

Todo esto fue patente en Alemania en las postrimerías del s. XIX cuando se convocó el Congreso de Berlín de 1885 en el que este país reivindicó su derecho a tener un imperio colonial como Francia y Gran Bretaña y, que a la larga, motivó multitud de conflictos que acabaron desembocando en la Primera Guerra Mundial .

Uno de los puntos fundamentales del acuerdo con el que se clausuró dicho congreso en 1885, fue el de “ocupación efectiva” que era algo muy ambiguo . Las potencias colonialistas no siempre podían ocupar con sus ejércitos ciertas áreas de los continentes a colonizar . La logística, el coste en hombres y en dinero y los recelos que en otras potencias podía provocar el desplazamiento de tropas a miles de kilómetros de la metrópoli, podían hacer aconsejable entrar en esos territorios con fines científicos y de exploración que eran mucho más vendibles ante la opinión pública: Livingtone y Stanley en la cuenca del río Congo así lo hicieron y la adquisición de este país por el rey Leopoldo de Bélgica también requirió de este último explorador para completarse.

El Congreso de Berlín de 1885 indica que Alemania se incorpora tarde a esta carrera por conseguir territorios en ultramar . Aunque su sociedad geográfica es de las más antiguas de Europa, no cumplía bien los deseos expansionistas de las clases altas alemanas y, a partir de 1885, es el ejército imperial del kaiser quien se va a dedicar a estas labores de exploración y documentación pero con fines más utilitarios y más encaminados a expandir la influencia alemana fuera del continente europeo.

Aparecen así, dentro de la geografía alemana, figuras como las de Kral Haushoffer que en 1887 inició su carrera militar y, dentro del ejército, muy pronto va a ser enviado a Japón, China, India y Corea. En 1918 cursó estudios de geografía en Munich. Esto no impidió que fuese movilizado en la Primera Guerra Mundial y alcanzase el grado de general al finalizar la misma y luego, a ser desmovilizado, retornó a su labor docente como profesor de geografía en la Universidad de Munich, donde conoció al dirigente del partido nazi Rudof Hess, como ya vimos en otra entrada de este blog (Véase LA GEOGRAFÍA NAZI) .

En esta misma línea de militares exploradores, nos encontramos con Leo Frobenius (1873-1938) que, hijo de militar prusiano, él mismo fue oficial en la Primera Guerra Mundial y como tal participó en expediciones a África y Próximo Oriente que tenían como finalidad levantar a los pueblos de estas zonas contra sus colonizadores británicos, franceses e italianos. Para ello llegó a Eritrea (febrero de 1915) intentando convencer a los Italianos para atacar Sudán y arrebatárselo a los ingleses. No consiguió su propósito , pero esta misión fue “tapada” como una expedición científica puesto que este explorador ya había viajado a África en 1904. Las expediciones de Frobenius antes y durante la Gran Guerra están consideradas como científicas, pero también con una finalidad política (Da Riva 2017, Kuba 2020) que era asegurar y ampliar las posesiones alemanas en África tras el mencionado congreso berlinés. Así, no es de extrañar que el primer viaje a África de Frobenius sea en 1904 (Wikipedia) y que el primer país visitado fuera el Congo Belga, sin olvidar que el país vecino de Camerún había caído en el saco alemán tras el reparto del continente que se hizo en Berlín en 1885.

La pérdida del efímero imperio por parte de Alemania en 1918 impulsó a Frobenius, ya desmovilizado del ejército, a crear si Instituto de Investigación sobre la Morfología de la Cultura en 1920 (Forschungsinstitut für Kulturmorfologie ) que denominaremos FK para abreviar tan complicadas palabras germanas. Fue fundado en Munich pero ya con una finalidad puramente cultural : investigar las cultura de los pueblos africanos y, aparentemente, alejado de intenciones expansionistas e imperialistas.

La pérdida de las colonias impulsó dentro de Alemania la idea de que la influencia cultural y económica en países menos desarrollados podía crear un a nueva forma de imperio que reportaría beneficios a la metrópoli sin tantas inversiones en infraestructuras ni en tropas para mantener el control territorial . Esta idea consistía de ejercer una influencia cultural sobre los países, es algo que está hoy totalmente en auge y más con el fenómeno de la globalización .

La Alemania de la República de Weimar había perdido mucho de su prestigio militar y político que tuvo entre 1885 y 1914, pero seguía siendo una potencia en el campo de la cultura y de la ciencia. Max Plnac, Albert Einstein, Wernwr Heisembreg, Arnold Schroedinger vivieron y trabajaron en ese país durante el periodo de entreguerras, si bien Einstein lo abandonó en 1933 por las causas que ya conocemos .

Después de la Primera Guerra Mundial a Alemania se le cerraron muchos lugares donde la arqueología podía realizar una gran labor científica. Egipto y Próximo Oriente habían pasado a ser protectorados británico y francés y el estudio de sus ruinas y de su pasado estaba destinado a investigadores de esas metrópolis para mayor gloria de su prestigio cultural. Fueron muy contados los permisos de excavación que las autoridades de países como Egipto o Irak dieron a instituciones que no fueran británicas o estadounidenses.

El FK , aunque era conocido y admirado en Alemania por sus colecciones de arte étnico africano (las había reunido Frobenius en sus viajes a este Continente) , no era reconocido a nivel mundial por tratarse de una institución totalmente privada, hasta que en 1925 Frobenius trasladó su institución a Frankfurt y consiguió adcribirlo a la universidad de esa ciudad (actualmente universidad J.W. Goethe) y darle así un carácter oficial y de más renombre.

Pero la institución de Frobenius seguía teniendo dificultades para operar en Oriente Medio y África Oriental por lo que en los años treinta tuvo que dirigir sus expediciones a países con los que Alemania tenía una mejor relación, sobre todo cultural. En este contexto se entienden las expediciones a Val Camonica en Italia, a Libia y a España, donde vinieron en dos ocasiones (García Alonso, 2009) en 1934 y 1936. La primera de ellas se produce en un periodo de la Segunda República en el que gobernaba la derecha con la coalición del Partido Radical y la CEDA y no se veía con malos ojos el régimen que se había instaurado en Alemania a partir de 1933 pero, sobre todo por el contacto que Leo Frobenius tenía con su compatriota Hugo Obermaier a la sazón catedrático de “Historia primitiva del hombre” en la Universidad Central de Madrid. Es significativo que en la segunda expedición, la de 1936, ya tienen que tomar contacto con otro de los grandes prehistoriadores españoles: Pedro Bosch Gimpera catedrático en Barcelona, pues ya, con el Frante Polular en el poder, Obermaier va a estar mal visto por las nuevas autoridades españolas surgidas tras las elecciones de febrero del 36, llegando incluso a perder su cátedra ese mismo año.

La primera expedición a suelo ibérico la realizaron los miembros del FK entre el 30 de junio al 8 de agosto de 1934 y estuvo compuesta por 7 personas (García Alonso, 2009) y su trabajo consistió en fotografiar y dibujar las pinturas rupestres de la Roca de los Moros (Cogull, Lérida) y Barranco de Valtorta (Castellón) donde hay varios enclaves con pinturas de estilo levantino español. La existencia de estos enclaves había llegado a Frobenius a través de las lecturas del Abate Breuil y de Hugo Obermaier.

El segundo viaje a España se produjo del 24 de abril al 17 de junio de 1936 y la expedición estuvo compuesta por 6 personas y, como vemos, terminó un mes antes de que empezara la Guerra Civil sin poder concretar la exposición en Barcelona de sus trabajos patrocinada por Bosch Gimpera , como en un principio se había acordado. El objeto de estudio se centró en los yacimientos de la Cornisa Cantábrica visitando la cueva de El Castillo, La Pasiega y Altamira en Cantabria.

La institución de Frobenius tuvo ayudas financieras del gobierno alemán, pues no olvidemos que el organismo al que quedó adscrita, la J.W. Goethe Universitat de Frankfurt era un organismo público. Durante el periodo de dominio nazi (1933-45), el FK no dejó de realizar sus actividades a pesar de que tras fallecer Frobenius en 1938, fue intervenida por el gobierno , pues el sucesor natural de éste, Adolf E. Jensen no fue admitido por las autoridades por estar casado con un judía (wikipedia, entrada correspondiente a este autor). De todas formas su labor se redujo durante la Segunda Guerra Mundial pero se reanudó al finalizar la misma. Lo que parece más seguro es que en la década de los años 30, Alemania tenía un gran interés en incrementar su influencia en España a la que veían muy inestable debido a los gobiernos republicanos y a su falta de adecuación a la democracia como había sucedido con la extinta República de Weimar en ese país.

Ya Ángel Viñas (1977) nos hizo ver que durante la Primera Guerra Mundial, los servicios de información del ejército alemán , dirigidos por el almirante W. Canaris, habían actuado en España. Tras el final de la contienda, en la década de los años 20, debido a las limitaciones que imponía en Tratado de Varsalles, la industria, la tecnología y la ingeniería alemanas se consideraban desaprovechadas. Turquía, la Unión Soviética y también España intentaron utilizar estos conocimientos para mejorar la flota de guerra que deseaba reforzarse con la construcción de nuevos buques a raíz de la Ley Miranda de 1915.

A tenor de esta colaboración, llega a nuestro país en 1922 Wilhen Canaris, cuya misión es concretar los términos de la ayuda germana a la armada española. Pero no olvidemos que este oficial, que ya estuvo en España en 1916, en plena contienda con el grado de teniente de navío, fue también un informante privilegiado del ministerio de exteriores alemán:

“Se conserva en los archivos del Ministerio de Negocios Extranjeros de Bonn un ejemplar de un informe de Canaris sobre ’Situación y ambiente políticos en España’ en el que el joven oficial se extiende en consideraciones sobre ’aliadófilos’ y ’germanófilos’ españoles y en el que, entre otras cosas, pasa revista a las posibilidades de ampliar la propaganda alemana en España” (Viñas Martínez 1977, pág. 30).

La conclusión a la que llega Canaris, que fue compartida por otros agentes alemanes, es que en nuestro país la causa germana era la preferida por las clases altas , cultas, la Iglesia y el ejército. No es de extrañar pues que en Alemania se considerase a España un país amigo.

Finalizada la guerra se pensó que la mejor forma de tener influencia era a través de la cultura y la colaboración técnica. Es en este contexto en el que hay que situar las expediciones del Instituto Frobenius en 1934 y 1936. La finalidad principal era el estudio del arte rupestre , primero en la zona levantina y en segundo lugar, ya en 1936, el arte franco-cantábrico pero como segundo objetivo, estas expediciones tenían la pretensión de extender la influencia de la cultura alemana entre la intelectualidad española. No olvidemos que durante el primer tercio del s. XX la Junta de Ampliación de Estudios (JAE) mandó a la mayor parte de sus becarios a estudiar a Alemania. Sería innumerable la lista de intelectuales españoles que estudiaron en el país centroeuropeo, pero desde luego Bosch Gimpera y Martínez de Santa-Olalla lo fueron y apreciaron siempre la cultura germana (García Alonso, 2009) .

En la obra citada se especifica, con mucha documentación y de forma detallada, estos dos viajes alemanaes a la Península Ibérica. La finalidad del presente artículo es reseñar nuestra opinión de que ambas expediciones se encuadran en una campaña de mayor calado como era difundir los logros de la ciencia alemana por el mundo. El F.K va a tener un periodo de esplendor en la década de los 30 a raíz de la llegada al poder del partido nazi , que se va a servir de él para introducir misiones en otros países amigos como Italia (la expedición a Val Camonica probablemente fue la más importante de las realizadas por la institución en aquellos años previos a la Segunda Guerra Mundial) , a Libia, a Próximo Oriente o a África Oriental (www.frobenius-institut.de).

El estudio del pasado de los pueblos del mundo así como el presente desde un punto de vista antropológico y la difusión de estas investigaciones son un medio de ejercer la influencia cultural de unos países sobre otros y Alemania, durante el periodo de entreguerras, lo va a utilizar para recuperar parte de su prestigio internacional perdido tras la derrota en la Primera Guerra Mundial.

 

 

BIBLIOGRAFÍA.

 

- DA RIVA, Rocío. (2017). Arqueología, etnólogos y espías, la misión de Leo Frobenius en Arabia y Eritrea, 1914-1915. Ed. Bellaterra, Barcelona.

 

- GARCÍA ALONSO, Francisco (2009). Las investigaciones de Leo Frobenius y el Forschunginstitut für Kulturmorphologie sobre el arte rupestre en España. (1934-1936) en Revista Pyrenae, nº 40, vol, 1, pp, 175-221, Barcelona.

- KUBA, Richard. (2020). Las expediciones de Leo Frobenius entre ciencia y política: Nigeria 1910-1912. en Bérose-Encycñopedie internationl des histoires de l’anthropologie. París.

- VIÑAS MARTÍN, Ángel (1977) . La Alemania nazi y el 18 de julio. Alianza Editoria, Madrid.

- (2001) . Franco, Hitler y el estallido de la Guerra Civil: Antecedentes y consecuencias. Alianza Editorial, Madrid.

 

En Internet:
- www.wikipedia.org

- www.frobenius-institu.de

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